A los 26 años, aún prácticamente desconocido en el mundo de la moda, Nicolás Ghesquière pasó a ser el director creativo de la legendaria casa Balenciaga. El prometedor artista sólo tenía un año de edad cuando en 1972 Cristóbal Balenciaga, el diseñador que describió a Dior como “el maestro de todos nosotros”, murió.
Al parecer, el jóven diseñador tenía mucho trabajo por hacer. A pesar que nunca tuvo estudios formales de moda, Ghesquière se comenzó a adentrarse en ese mundo una edad precoz, trabajó para Agnes B y Corinne Cobson, cuando aún estaba en el colegio. Después a los 19 años trabajó con Jean Paul Gaultier, luego en Thierry Mugler y más adelante fue jefe de diseño en Trussardi. Al mismo tiempo realizaba trabajos freelance para Balenciaga, donde se descubrió su verdadero talento.
Nicolás Ghesquière utiliza el dialogo de los extremos. Muestra la división de un cierto estilo cerebral y arquitectónico, lo combina de manera experta y lo contrasta con ornamentación exagerada. Pero sus colecciones parecen jugar con las percepiones binarias opuestas dentro de la historia de la casa Balenciaga: pasado y presente, coture y ready-to-wear, austeridad y exceso. Todo esto apunta su interés por absorber el pasado sin copiarlo, sin apegarse a él nostálgicamente, y también por no dejar de lado la idea de consciencia colectiva.
Entre otros reconocimentos, Ghesquière recibió el premio Vogue/VH1 como diseñador de vanguardia en el 2000. El año siguiente, el grupo Gucci compró la casa Balenciaga y Ghesquière lanzó la linea de zapatos y carteras para la firma. En el 2002 la línea de ropa masculina se incorporó también a la marca.
Fuente: Fashion Now by Terry Jones & Avril Maier.
TASCHEN.
















